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El viernes que celebro, disfraz que me quito y jardín que disfruto


Desperté apreciando a Cristo y los pasos que dio y estamos siguiendo para estar con Él eternamente. Estoy agradecida por su ejemplo de sufrimiento y amor, y el precio que pagó para liberarnos, para amarme. ¿Qué sería de nuestra vida sin Él?


Seguro que no estaría escribiendo esto, probablemente estaría a diez pies debajo de mis pies. Que increíble que no le importó ocultar su amor por mí, lo expuso sin vergüenza en un cerro, lleno de amor y lleno de pena, todo para ti, todo para mi.

Sabía que no podría lograrlo, sabía que no lo aguantaría, ni siquiera un poco. No puedo contenerme de hablar duramente a los demás, ¿te imaginas cargando con un pecado que no fue causado por mí? Jesús, ¿Qué hombre? ¿Qué héroe? ¿Qué salvador?


Luego, después de la gratitud vino la pregunta, el Espíritu Santo me preguntó: ¿Estas realmente sepultada con Cristo, estamos realmente aceptando el pago de nuestra deuda, estamos verdaderamente resucitados con Él con un corazón lleno de humildad, intimidad y gratitud o estamos bien escondidos detrás de las buenas obras y la falta de relaciones más profundas que nos ayudan a disfrazarnos frente a los demás pero luego aparecen traicionándonos cuando menos lo esperamos?


Inmediatamente me sentí culpable y quiero ser honesta que a veces no lo es. A veces quiero volver a la esclavitud con la forma en que reacciono, hablo y finjo. Me encuentro volviendo al pecado que celebro que Él conquistó en un viernes oscuro. A veces rechazo el banquete ilimitado de la humildad que trae la libertad y elijo el banquete limitado del orgullo que termina devolviéndome a la esclavitud.


Hoy oro por corazones dispuestos a tomar su yugo sobre nosotros y aprender de Él, porque Él es manso y humilde de corazón, para que podamos encontrar descanso para nuestras almas. Porque su yugo es fácil y ligera su carga(Mateo 11)


Oro para que nos concentremos en amar a Dios con nuestros segundos, minutos y horas para ser recompensados ​​con una eternidad de estar sentados a Sus pies.


Oro para que amemos a Dios y a los demás y elijamos no volver a la esclavitud que generalmente está contenida en un artículo, uno que termina bastante rápido y destruye.


Oro para que, en cambio, optemos por la libertad de seguir adelante disfrutando del dulce fruto de la obediencia que representa un jardín pleno que nunca se acaba y donde todo y todos crecen🪴.



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